jueves, 16 de julio de 2026

Fabi y el riego

 -Mira Fabi, quería decirte algo con calma y con claridad. No me siento orgulloso de tu conducta ni del alarmismo con el que reaccionas. Cuando te comenté que me iba a la playa y que, si no te importaba, me regabas las plantas, tu respuesta fue el silencio. Y el silencio, aunque parezca vacío, siempre significa algo: a veces distancia, a veces desinterés, pero nunca es neutral.

Ayer me escribiste sobre los robos en el barrio, pero me avisaste una semana después de que ocurrieran. Y aun sabiendo que estoy fuera, tampoco te has ofrecido a mirar mi puerta o a estar atenta por si alguien deja señales .Lo que me sorprende, y me hace reflexionar, es que estas dos cosas las han hecho mis vecinos, personas a las que apenas conozco, con una amabilidad que agradezco. Ellos han actuado con más cercanía que tú, que eres mi hermana.No te digo esto con rencor. Te lo digo porque la vida nos enseña que los vínculos no se sostienen en las palabras, sino en los gestos. Y cuando los gestos faltan, uno se ve obligado a pensar. Yo lo hago sin ira, pero con la lucidez de quien observa y toma nota.

-Los robos son en mi portal no en la urbanización y estamos obsesionados tomando medidas colectivas e individuales 

Es cierto sobró el comentario !

El fin de semana del comentario del riego fue intenso estaba ocupada en resolver problemas personales que requerían atencion 

me dijiste que te ibas el día uno y el 29 te invité para poder hablar del tema  me dieras llaves …. Puede que tus tiempos y los míos no coincidieran para ese día (domingo)

Todos tenemos frentes abiertos o yo los tengo y en ello llevo muchos años intentando salir adelante con la ayuda de quien menos te esperas y la desiria de otros que esperabas te acompañarán pero lejos de juzgar (ya pase esa fase )me alegra compartas tus pensamientos y desde el amor que te tengo  te lo recojo

-Gracias por tu mensaje. Lo he leído con atención. Entiendo que los robos hayan sido en tu portal y que estéis tomando medidas, y también comprendo que tu comentario sobrara y que tu fin de semana estuviera lleno de asuntos personales. Todos podemos tener momentos difíciles.Pero quiero decirte algo con claridad: jamás me he negado a nada de lo que me has pedido. Nunca he respondido con silencio. Siempre he estado disponible, siempre he dado la cara y siempre he actuado cuando se me ha necesitado. Y, además, os he ofrecido mi apartamento para venir a la playa conmigo veinte veces, y las veinte veces la respuesta ha sido el silencio. Eso también pesa.Por eso, esta vez, cuando te pedí algo tan sencillo como regar las plantas, y tu respuesta fue no hacer nada y guardar silencio, me dolió. No por la acción en sí, sino por lo que significa. Porque cada uno puede tener su vía crucis particular, pero los gestos hablan. Y en este caso, el gesto fue la omisión.Me dices que tus tiempos y los míos no coincidieron, y puede ser. Pero la disposición no depende del calendario. Depende de la voluntad. Y ahí es donde he sentido distancia. Más aún cuando mis vecinos —a quienes apenas conozco— han hecho por mí lo que tú no hiciste. Ellos han tenido el gesto; tú no.Aprecio que recojas lo que te digo desde el cariño que me tienes. Yo también te hablo desde el cariño, pero con la firmeza de quien observa y concluye. No busco juzgarte ni reprocharte el pasado. Solo expresar que, en este momento concreto, he sentido falta de cercanía. Y decirlo también es una forma de cuidar la relación.

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