Calle Gran Bretaña 2, Calpe, edificio AMATISTA 25 C que se corresponde al bloque 2, planta 5ª, puerta C (plaza garaje n º 23). Oficina Amatista: 965874131 NO OLVIDE LLEVARSE IMPRESO ESTAS INFORMACIONES.Si vas en coche y quieres llevar sábanas y toallas, por higiene personal, mejor para ambos.Hay para turistas que vienen en avión y se lavan en cada estancia, pero los españoles que van en coche, pueden llevarlas. La entrada no se ha de producir antes de las 14 horas, salvo acuerdo entrambos. Cuando llegue suba los plomos de la luz y cuando abandone el apartamento los baja. Si hace por la El viaje por Valencia AP 7 y nunca por la A7 que te lleva a Alicante y te desvía mucho de Calpe. Salida de Beninsa. Si hace el viaje por Alicante, salida Calpe/Altea. Para entrar a la vivienda Código de entrada a portales.-Presione la tecla que tiene un dibujo en forma de llave y a continuación la siguiente clave: ******. Las puertas de entrada a la urbanización y la del portal (segundo portal) de la vivienda se abrirán -Suba hasta el 5º piso.A la izquierda de la puerta hay una caja de custodia de llaves. -Quítele la funda de goma mediante las pestañas de arriba y abajo de la caja. -Presione el botón C de la caja si algún botón está hundido. -Presione estos números ******* y se quedarán hundidos. -Presione hacia abajo la parte superior del botón OPEN de la caja, y esta se abrirá -Saque un juego el juego de llaves que tiene el mando de apertura del garaje y -Deje el otro en la caja de custodia para una posible emergencia, o pérdida de llaves. -Vuelva a cerrar la caja Para ello los números ****** tienen que estar hundidos para poder cerrarla. -Presione de nuevo el botón C para que los números de la clave dejen de estar hundidos. Si tiene algún problema llámeme a los teléfono +34665023789 habla español y +34658050950 habla inglés Cuando abandone el apartamento vuelva a hacer las mismas operaciones e introduzca las llaves. No se olvide de presionar el botón C al final del proceso. Gracias. Y por favor deje las cosas bien colocadas como estaban, y tengan especial cuidado en dejar ventanas y luces cerradas, y sobre todo cierren bien la puerta del frigorífico y no dejen restos de comida o bebida dentro de él. Graduénle a la posición 1 o mínima para evitar la formación de hielo en el congelador si es temporada de veraneo y si es fuera de ella, lo decongelan apagándolo unas horas antes y dejando la puerta enteabierta. Si por algún motivo no hubiese agua, la llave de paso está en el pasillo, frente al ascensor, en un armario abierto. El termo no necesita manipulación alguna. Clave acceso internet: Lleva un año obsoleta y no funciona.En todos los bares y restaurantes tienen y le dan su clave. Manejo de la TV. Encienda manualmente la TV.(botón más a la izquierda). Con el mando encienda el TNT hasta que aparezca en chivato luz verde. Suba manualmente el volumen y ya con el mando se puede marcar el número de cada cadena directamente. Si da problema tenga en cuenta lo siguiente, todas las televisiones tienen varios modos: HDMI, VGA, etc. Para que se vea el TDT en la del salón, hay que dar al botón source hasta que arriba a la derecha ponga HDMI, encender el TDT y esperar a que se vea.
JOSÉ LUIS MUÑOZ GÓMEZ
lunes, 3 de agosto de 2026
domingo, 2 de agosto de 2026
Crisis en Ceuta
En la crisis de Ceuta, como en todas las crisis que los poderosos convierten en escenario, hay un silencio que grita: el de las víctimas anónimas. Nadie recuerda sus nombres. Nadie sabe de dónde venían ni qué soñaban. Pero sus vidas valen más que cualquier territorio, más que cualquier imperio, más que cualquier tiranía que intente justificarse con banderas o fronteras.
Ojalá quienes han empujado a esas personas a morir no encuentren descanso hasta que sus propios huesos pesen como la conciencia que no tienen. Porque la paz interior es un lujo que no deberían permitirse quienes siembran muerte para cosechar poder.
Y mientras algunos derraman sangre para recuperar lo que otros conquistaron con sangre siglos atrás, conviene recordar que hubo un hombre, Gorbachov, que devolvió territorios del antiguo uss sin una sola bala, sin una sola víctima. Sin orgullo herido. Sin necesidad de demostrar nada. Porque entendió que la grandeza de un país no se mide por los kilómetros de su mapa, sino por su capacidad de no fabricar cadáveres.
Los zares echaron sangre para conquistar. Putin ahora echa sangre para reconquistar. Y en medio, la misma tierra, los mismos pueblos, el mismo sinsentido. Pero Yugoslavia se desmembró y hoy viven, o mejor, o igual, pero viven sin esa falsa unidad que solo servía para justificar el miedo al otro.
Así que no. Ni la patria, ni la religión, ni hostias en vinagre justifican que se derrame ni una gota más de sangre. Porque el patriotismo verdadero no mata. El patriotismo verdadero cuida. Y si no sabe cuidar, no es patriotismo: es narcisismo de los que mandan con las manos manchadas.
Que la memoria de las víctimas anónimas de Ceuta sea más fuerte que todos los discursos. Y que nunca, jamás, dejemos de recordarlas.
viernes, 31 de julio de 2026
Elogio de la necesidad disfrazada de milagro: LA EMIGRACIÓN
jueves, 16 de julio de 2026
miércoles, 15 de julio de 2026
PIRUETA FINAL Cuento erótico
Hice una pirueta circular con el tenedor indicándole a Ángela, mi amante ocasional en hoteles baratos, que quería probar un trozo de su cordero asado. Yo le ofrecí intercambiarlo por otro de corvina con berberechos al pilpil. Era una forma de distraer el miedo a que alguien de los ocho comensales, incluida mi mujer y mis queridos suegros, contaran un chiste malo de esos que son banderillas negras al corazón por mis supuestas infidelidades. El marido de Ángela, que nos había invitado para celebrar su ascenso a jefe de mantenimiento de Carrefour, presidía la comida con supuesta ignorancia de los manejos de su mujer. Ella aprovechando nuestra proximidad adyacente, ocultaba las manos por debajo de la mesa a intervalos cortos y con muchísimo cuidado me tiraba del pantalón chino hacia las rodillas. Pero el peso de mi trasero, que sujetaba el pantalón a la silla, lo impedía. Noté el palpitar de sus dedos, como si tocara las teclas de un piano, en la parte interna de los muslos, pero yo los mantenía apretados. No era momento de juegos musicales. Pero ella tocaba de memoria muy bien la partitura y poco a poco los fui separando sin darme cuenta de que la canción empezaba a sonarme bien, pero mal. Con peligro de muerte. No podía llamar la atención, mientras las expertas maniobras de Ángela exploraban los campos del placer desde mi cintura para abajo. Tampoco podía tener cara de incomodidad o sonrojarme, o mi mujer sentada enfrente de mí, que no me perdía de vista, notaría que había algo entre nosotros, aunque estaba seguro de que lo sospechaba.
Ángela suponía que no llevaba calzoncillos. Nunca los llevo cuando hace mucho calor. Por eso, y con notable habilidad para estar segura de que seguía con la costumbre, se había colocado detrás de mí nada más llegar a la puerta del restaurante y se las arregló para tocarme el trasero en carne viva mientras esperábamos ser ubicados. Eso la excitaba y no pararía hasta llegar a mi plantación de palmeras y encontrar los dátiles. Desde que nos sentamos, manipuló el cinturón y la cremallera para intentar dejarme desnudo desde la cintura hasta media pierna. Me tapé con el mantel lo mejor que pude. Mi bragueta estaba bajada, el cinturón desabrochado y mi mujer con los ojos encendidos al rojo blanco, se levantó muy lenta. El terror a que hubiera sido descubierto en plena tocata me puso tan nervioso, que estaba a punto de simular un atragantamiento y tirarme al suelo con voz rota. No me dio tiempo. Sonriendo con una mueca demoníaca, arqueó una ceja, se puso detrás de mí, me acarició el pelo con ternura, me susurró al oído :
—Eres un cabrón mentiroso… y me encanta.
En lugar de levantar el mantel, deslizó su propia mano bajo la tela, encontrando la de Ángela. Por un segundo eterno, las dos manos se rozaron. Sentí los dedos de mi mujer uniéndose a los de mi amante en una caricia compartida, inesperada, obscena. Ángela soltó un suspiro ahogado de sorpresa y placer. Mi esposa apretó con más fuerza, marcando un ritmo nuevo, más exigente.
Bajo la mesa, las dos mujeres me trabajaban al unísono: una mano conocida y posesiva, la otra experta y traviesa. Mi respiración se volvió entrecortada. El placer era casi insoportable, una corriente eléctrica que subía por mi columna mientras intentaba mantener la conversación en la mesa.
Mi mujer besó mi cuello con delicadeza y murmuró contra mi piel:
—Esta noche, cuando lleguemos a casa, vas a pagar cada segundo de esto… pero ahora no te corras todavía. Quiero que sientas cómo nos perteneces a las dos.
Ángela, excitada por la inesperada alianza, aceleró sus movimientos. Sentí que perdía el control. El volcán dentro de mí amenazó con estallar. Mi esposa lo notó y, con una última presión perfecta, me llevó al límite. Me corrí en silencio, violentamente, entre sus manos entrelazadas, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre mientras fingía un ataque de tos.
El semen caliente empapó sus dedos y parte del mantel. Ninguna de las dos se retiró inmediatamente. Mi mujer besó mi oreja una vez más y regresó a su sitio con la elegancia de quien acaba de ganar una partida secreta. Ángela se llevó disimuladamente los dedos a los labios bajo la servilleta, saboreándome con los ojos cerrados.
El resto de la cena transcurrió en una bruma de tensión sexual casi insoportable. Cada mirada entre los tres era una promesa. Mi mujer ya no parecía enfadada. Parecía hambrienta.
Y supe, con una mezcla de terror y excitación profunda, que aquella pirueta circular no había sido el final de nada. Solo el comienzo de una noche mucho más peligrosa y placentera.
Autores: Pedro Antonio García Zenón y José Luis Muñoz Gómez
viernes, 3 de julio de 2026
LIBERTAD
Hay personas que entienden la libertad de una manera muy particular, casi como si fuera un traje a medida que solo les sienta bien a ellas.
Para esas personas, la libertad es un derecho de uso exclusivo que se activa cuando les conviene y se desactiva cuando el otro lo reclama.
Pero la libertad, bien lo dijo Kant, no es un capricho ni un sentimiento; es un principio de razón práctica que exige universalidad.
Si yo tengo la libertad de hacer algo, todos los que estén en mi misma situación tienen la misma libertad.
No se puede trocear la libertad porque la ética no es un buffet libre donde cada uno escoge lo que le apetece.
Lo que vale para el que trabaja, vale para el que está de vacaciones, porque el tiempo y el deseo son bienes comunes.
Una persona que defiende su derecho a ir a bailar porque le gusta está legitimando que el otro haga exactamente lo mismo.
No existe una libertad para el que madruga y otra para el que descansa; existe una sola libertad, y es indivisible.
Cuando pones condiciones a la libertad del otro que no te pones a ti mismo, estás cometiendo el error lógico más elemental: la contradicción.
Esa ética de salón, que algunos disfrazan de socialista o comunista, se caracteriza por mucha retórica colectiva y una alarmante escasez de valores individuales cuando toca aplicarlos.
Hablan de igualdad, pero exigen privilegios; hablan de respeto, pero anulan la autonomía ajena.
El argumento de "tú estás de vacaciones y yo trabajo" no es más que un biombo sentimental para ocultar un deseo de control.
La libertad no entiende de calendarios ni de turnos; entiende de dignidad, reciprocidad y coherencia.
Quien no aplica la regla de oro ética —no hagas a los demás lo que no quieras para ti— está ejerciendo un derecho de pernada emocional.
Trocear la libertad es, en el fondo, negar la inteligencia y el amor, porque el amor se construye con igualdad, no con concesiones paternalistas.
El que defiende su libertad absoluta y cercena la del otro no es un libertario, es un pequeño tirano doméstico.
No puedes reivindicar tu independencia con una mano mientras atas al otro con la otra.
Eso no es filosofía de la libertad, es simple y llanamente hipocresía vital.
Porque la libertad, o es de todos, o no es de nadie.
Es un bien común que se edifica desde la igualdad de trato, no desde la excepción permanente.
Cuando usas tu libertad para justificar tus caprichos y prohibir los míos, dejas de ser libre para convertirte en un dictador de salón.
Y el dictador, por muy enamorado que diga estar, siempre acaba solo, porque la coherencia es la moneda de cambio de la confianza.
Así que no me pidas que comprenda tu libertad si no comprendes la mía.
O aceptamos que el criterio es el mismo para los dos, o aceptamos que no hay criterio, solo despotismo.
Y el despotismo, en cualquiera de sus formas, es la negación más absoluta de la dignidad humana y del verdadero amor.
sábado, 13 de junio de 2026
Diferencias entre Etica y Moral
En el uso cotidiano, "ética" y "moral" suelen usarse como sinónimos. Pero la tradición filosófica (especialmente desde Hegel) establece una diferencia clave:
*Moral: Del latín mores (costumbres). Conjunto de normas, valores y prohibiciones que una sociedad o grupo concreto considera obligatorios. Son prácticas vividas que aprendemos desde niños sin necesidad de reflexionar.
*Ética: Del griego ethos (carácter, modo de ser). Es la reflexión filosófica sobre la moral. No dicta normas concretas, sino que pregunta: ¿por qué esas normas? ¿son justas? ¿cómo debería vivir?
Analogía pedagógica (la más clara)
Imagina que la moral es el manual de instrucciones de un videojuego: te dice "pulsa A para saltar", "no mates a los aliados". Lo aprendes de memoria y lo sigues para avanzar.
La ética es el diseñador del juego que se pregunta: ¿por qué esa regla? ¿fomenta la diversión o la frustración? ¿podríamos cambiarla para que el juego sea más justo? El diseñador no juega, reflexiona sobre las reglas.
Ejemplo concreto para verlo claro
En tu cultura, la moral dice que debes saludar con un beso a una persona mayor.
La moral te hace sentir que si no lo haces, eres maleducado. Actúas por costumbre.
La ética te permite preguntar: ¿es esta costumbre respetuosa con la autonomía de la otra persona? ¿Y si esa persona no quiere contacto físico? ¿Deberíamos cambiarla por un saludo verbal?
Ha quedado claro?
P.D.¿Y vosotros, en vuestro día a día, actuáis más por moral (costumbre) o por ética (reflexión)?