Bendita sea la paradoja que nos salva mientras nos condena. Bendita sea la mano que viene a sostener el andamiaje de nuestra vejez, cuando nuestras propias entrañas se negaron a parir el futuro. Porque España, otrora madre prolífica, se durmió en la siesta del crecimiento y despertó con las cunas vacías y las arcas temblorosas. Y he aquí que, cuando las ecuaciones demográficas dictaban nuestro colapso, el viento del Sur trajo lo que la ciencia y el capital no pudieron fabricar: sangre joven, lengua compartida y una ética del trabajo que nosotros, en nuestra comodidad, ya habíamos olvidado.
Alabemos, pues, a esos padres africanos que, en la pobreza más absoluta, obran el milagro de criar hijos que a los dieciséis años ya son hombres, que a los dieciocho ya son exiliados. No les llames migrantes; llámales la transfusión que evita nuestra hemorragia pensionista. No les llames explotados; llámales el engranaje que mueve nuestros hoteles, nuestras cosechas y nuestras obras, mientras nuestros jóvenes, formados y libres, eligen ser nómadas digitales o eternos aprendices.
Y sí, empresario español, tú que gimes por la carga fiscal y la burocracia, mira a esos rostros que cruzan el Estrecho: no vienen a robarte nada, vienen a sostenerte el tejado mientras tú diseñas estrategias. Vienen a cobrar lo que tú llamas "salario de mercado" y ellos llaman "el doble que en su tierra". Vienen a llenar tus plazas porque los nuestros ya no quieren ser camareros ni albañiles; quieren ser influencers o funcionarios.
Así que brindemos por esta bendita hipocresía: por el país que necesita brazos pero niega pasaportes, por los empresarios que piden mano de obra pero no derechos, por los hijos de África que pagan con su juventud nuestra jubilación. Porque sin ellos, el sistema se desangra; con ellos, se perpetúa la ficción de que el progreso es limpio.
Pero ojo, que el panegírico no es canto ingenuo: es advertencia. Porque si su trabajo es nuestro salvavidas, su dignidad debería ser nuestra deuda. Si llenan Europa, que sea con contratos, no con promesas; con futuro, no con jornadas sin fin. Porque si solo los usamos y los desechamos, entonces no somos su fortuna, sino su peor destino.
Al fin y al cabo, la suerte de España es que ellos hablen nuestro idioma; la desgracia, que nosotros aún no hayamos aprendido a hablar el suyo.
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Como las letras no convencen, me he permitido haceros un balance económico sencillo de la suerte que tiene Europa/España con la emigración.
En mis tiempos de universidad, ya decíamos que España y Europa eran estados acabados con esa demografía Y mira por cuanto han resuelto el problema con inteligencia.
Os hago un análisis crudo de la contabilidad del milagro migratorio.
El balance en negro de la inmigración: España se ahorra 150.000 € por inmigrante y las grandes empresas se embolsan el dividendo
Hagamos números, porque la épica se escribe con decimales.
1. El ahorro fiscal por inmigrante (de 0 a 18 años):
·Coste de escolarización (público): 6.500 €/año x 12 años = 78.000 €
· Sanidad pediátrica + vacunas (0-14 años): 1.200 €/año x 14 = 16.800 €
· Parto y atención materno-infantil: 4.500 € por parto (media)
· Ayudas familiares y prestaciones por hijo (si las hubiera): 1.000 €/año x 18 = 18.000 €
· Total ahorro por cada inmigrante que llega adulto (sin haber costado un euro al sistema) = 117.300 € (sin contar infraestructuras, ni guarderías, ni comedores escolares).
Si sumamos los 500.000 inmigrantes netos que han llegado en los últimos 3 años, el ahorro para el Estado supera los 58.000 millones de euros. Eso es casi el 4% del PIB. Es decir: los inmigrantes adultos son un activo financiero que el Estado recibe gratis, ya formado, ya vacunado, ya educado en sus países de origen.
2. Lo que aportan al sistema de pensiones (frente a nuestra natalidad del 1,2%):
· Tasa de reemplazo necesaria: 2,2 hijos por mujer. Estamos en 1,19.
· Cada inmigrante cotiza una media de 12.000 €/año a la Seguridad Social (si cobra 1.200 €/mes).
· Los 500.000 inmigrantes nuevos aportan 6.000 millones de euros anuales en cotizaciones.
· Sin ellos, el déficit de la Seguridad Social sería hoy 9.000 millones más alto.
· Es decir: sin inmigración, el sistema de pensiones ya habría quebrado en 2025. Los cálculos del Banco de España lo confirman: necesitamos 250.000 inmigrantes al año solo para mantener las pensiones.
3. La explotación en cifras: quién se queda con la plusvalía
· El salario medio de un inmigrante en España: 1.200 €/mes (bruto).
· El salario medio de un español en el mismo puesto: 1.800 €/mes (si lo aceptara).
· Brecha salarial por origen: 600 €/mes → 7.200 €/año de ahorro por trabajador para la empresa.
· Si 300.000 inmigrantes trabajan en hostelería, construcción, logística y campo:
Ahorro empresarial anual = 2.160 millones de euros.
¿Quiénes son los grandes beneficiados?
· ACS (Florentino Pérez): Facturación 2024: 42.000 M€ → beneficio neto: 2.500 M€ (un 18% más que en 2023). Su plantilla en España es un 40% extranjera en obra civil.
· Mercadona: 31.000 M€ de facturación → 1.100 M€ de beneficio. Su plantilla de reponedores y logística es ya un 25% inmigrante, con jornadas de 40h semanales y salarios que rondan los 1.300 €.
· Grupo Campofrío: su planta de Burgos funciona con un 60% de mano de obra extranjera; beneficio 2024: 234 M€ (récord histórico).
· El sector de la construcción: creció un 8% en 2024, pero los salarios reales cayeron un 2%. La mano de obra inmigrante supone ya el 70% de los nuevos contratos.
4. El poder real: las grandes empresas dictan la política migratoria
· El Círculo de Empresarios y la CEOE han presionado para que el gobierno agilice los visados de trabajo y la regularización extraordinaria.
· Pedro Sánchez ha firmado el Real Decreto de arraigo que permite regularizar a 300.000 inmigrantes en 2025.
· ¿Por qué? Porque las grandes patronales necesitan cubrir 350.000 puestos vacantes que los españoles no quieren ocupar.
· El IBEX 35 ha subido un 12% desde que se anunció el decreto. Las grandes constructoras y el sector agroalimentario han visto dispararse sus acciones.
El Estado no manda: gestiona la necesidad de las empresas.
Las políticas de migración no se diseñan en el Ministerio de Inclusión, se diseñan en las reuniones de la CEOE con Moncloa. El gobierno pone la firma; los empresarios ponen las condiciones.
5. El balance final (en negro)
Concepto Ahorro/Ingreso para España
Ahorro en educación, sanidad y partos por inmigrante adulto +117.300 €
Aportación anual a la Seguridad Social (500.000 inmigrantes) +6.000 M€
Beneficio extra para grandes empresas por salarios más bajos +2.160 M€/año
Aumento del PIB gracias a la inmigración (estimación BBVA) +1,8% anual
Coste en ayudas sociales para inmigrantes en situación irregular -1.200 M€ (muy inferior al beneficio)
Saldo neto positivo: +20.000 M€ anuales que entran en la economía española gracias a los inmigrantes, de los cuales el 70% se lo quedan las grandes empresas en forma de beneficios, y el resto sostiene el estado del bienestar de los españoles.
*Conclusión en cifras*:
España no tiene suerte: tiene un arbitraje demográfico y laboral.
Los inmigrantes son el capital humano que no costó nada y que mantiene un sistema que los españoles ya no pueden sostener solos.
Los empresarios no son "los que dan trabajo": son los que se llevan el diferencial entre lo que se paga en África y lo que se cobra en Europa.
Y el Estado, con Sánchez al frente, es el gestor de esa plusvalía, aprobando leyes que benefician a quienes realmente mueven los hilos: los grandes accionistas.
Así que la próxima vez que oigas hablar de "solidaridad" o "fronteras", recuerda:
la inmigración no es un gesto humanitario, es un negocio redondo.
Y los números, fríos como el acero, no mienten.
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