A ti, María Ángeles, dueña de mis primaveras
palabras íntimas, secretos profundos,
Te puse siempre en el pedestal más fecundo.
Bajo el manto de estrellas, confesiones sinceras,
María Ángeles, centro de mis primaveras.
Fuegos que encendimos, ardiente laurel.
Respeto como canto, en dulce balanza.
Encuentros ardientes, momentos que atesoramos.
Viajes y proyectos, juntos construimos,
Nuestros lazos fuertes, en sueños nos perdimos.
María Ángeles, musa de mis existencias.
Mis pensamientos, secretos más profundos,
En tu regazo hallaron refugio fecundo
Viajes y proyectos, sueños compartidos.
Relación en valores, la esencia se tejieron
Proyectos compartidos, risas y empeños.
Mas, la sombra de desconfianza se asoma,
Un amor desigual, un dilema que aflora.
Prioridades confusas, me colocas a la zaga,
Hijos, hermana, amigos, el lazo se desgrana.
En tu conveniencia acudes, como el viento va,
Traicionaste la confianza, mi corazón se va.
Se apaga el fuego que un día nos unió,
Adiós, María Ángeles, en mi corazón se extinguió.
En esta danza de sombras, mi corazón se sostiene.
Viajes con amigas, aunque yo anhelaba los nuestros,
La desconfianza germina, amor no recíproco,
Poniendo primero a otros, mi corazón es un tropiezo.
Padre, hijos, hermana, amigos, perro leal,
En la conveniencia acudes, como el vendaval.
La traición en la sombra, confianza deshecha,
Adiós, María Ángeles, la herida se estrecha.
Perdiste mi fe, se rompió el lazo en un alarde.
Adiós, María Ángeles, en esta despedida,
Se esfuma el amor, se apaga la vida.